En este siglo el manirerismo se queda atrás y deja paso al barroco con unas características completamente diferentes. Este periodo buscaba una mayor ornamentación y mayor relleno, con lo que aumenta el grado de complejidad en las obras artisticas .
En el campo científico se produjo una completa revolución ya que cambió por completo la manera de pensar, empiezan a preguntarse como suceden las cosas y por que . Lo que llevo a un mayor conocimiento de la perspectiva .
En esta época existió una tradición de deformar los retratos que François Niceron Recoge en su tratado La perspective curieuse
Samuel Marolois recoge su tratado de perspectiva de 1630 el método erróneo(flaso anamorfismo) de Laurente publicado por Danti . Primero se ve el dibujo original cuadriculado, y después el mismo dibujo alargado en sentido horizontal en una proporción mayor de 3 a 1. Si miramos esta figura desde el lateral derecho con el ojo muy cerca del papel, observaremos que se produce un acortamiento de la figura en sentido horizontal y al mismo tiempo veremos converger hacia la izquierda las líneas horizontales de la cuadrícula, con lo que nunca se consigue una restitución total de la imagen original situada a la izquierda, es decir la imagen no se reconstruye completamente. El ejemplo mas claro es el que os mostramos antes:
En este siglo surgieron otras dos máquinas de ver :
Pirámides visuales. Se pusieron de moda en el siglo XVII, y entroncan con la radición renacentista de poner al hombre como centro, en este caso como punto de visión, como punto de proyección.
Linterna mágica. Es una aplicación de la cámara oscura: una lámpara reflejada en un espejo cóncavo sustituye a la luz del sol. El objeto es ahora una transparencia y se
puede interponer una lente entre la transparencia y la pantalla de proyección para enfocar la figura y variar su tamaño. Proyectando temas adecuados de carácter
mágico, este instrumento fue utilizado por los jesuitas en los siglos XVII como mecanismo de control moral, para mover al arrepentimiento del pueblo fiel.
A mediados de este siglo empezaron a surgir los gabinetes de anamorfosis.
En estos gabinetes, tanto las pirámides como los conos, situados con su eje horizontal sobre mesas, o con el eje vertical en el suelo o en el techo, ofrecen a los curiosos todo tipo de imágenes anamórficas, ya sea en su exterior o en su interior.
La idea había sido sugerida por Lomazzo, si bien Caus lo llamaba galería o cámara.
Estas láminas de Jean Dubreil (hacia 1645) presentan anamorfosis piramidales (izquierda) y cónicas (derecha). Las superficies colocadas sobre la mesa tienen anamorfosis pintadas tanto en su cara interior como en su cara exterior, mientras que las que apoyan en el suelo y las que cuelgan del techo tienen sólo anamorfosis por un lado de la superficie: por dentro las que se miran a través de la base y por fuera
las que se contemplan desde más allá del vértice
Aquí aportamos algunos de los numerosos ejemplos de trampantojo, que, en el barroco produciría una autentica revolución a la hora de decorar las iglesias y se usaría en innumerables ocasiones.
Esta técnica es verdaderamente útil ya que le da una sensación de gran profundidad a iglesias que a lo mejor no podrían tener .
En la iglesia del Sacramento (1690- 1744,Madrid, reconstruida en los años 40 del siglo XX), en la calle del mismo nombre, y actualmente Iglesia Arzobispal de la Fuerzas Armadas, la cúpula está decorada con fantásticos trampantojos.
San Ignacio de Loyola es una iglesia barroca de Roma, construida en 1626 y dedicada a San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús , en su interior, el fresco del techo de la nave posee una increíble sensación de profundidad.
Otro ejemplo es la brillante perspectiva ilusionista de la bóveda de Pozzo en Sant'Ignazio (1685) es revelada viéndola desde el extremo opuesto. Parece borrar y levantar el techo con una impresión tan realista que es difícil distinguir cuál es verdadero o no. Andrea Pozzo pintó este techo y la bóveda en una lona, de 17 m de ancho.
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